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nutrición · 17 de julio de 2026 · ~6 min

¿Estamos ante la próxima revolución de la nutrición deportiva?

¿Estamos ante la próxima revolución de la nutrición deportiva?

Si hace diez años alguien te hubiera dicho que los ciclistas del Tour de Francia acabarían tomando lactato durante una etapa, probablemente te habrías reído.

¿Lactato? ¿Ese que durante años nos enseñaron que era el responsable de la fatiga? ¿Ese del que, supuestamente, el cuerpo tenía que deshacerse cuanto antes?

Pues resulta que no.

Y ese es, probablemente, uno de los mayores cambios que ha vivido la fisiología del ejercicio en las últimas décadas.

Hoy sabemos que el lactato no es un producto de desecho. Es un combustible que el propio organismo fabrica, transporta y reutiliza continuamente para producir energía. De hecho, el músculo, el corazón e incluso el cerebro pueden utilizarlo en determinadas circunstancias.

Ese cambio de perspectiva ha llevado a muchos investigadores a plantearse una pregunta tan sencilla como brillante: si nuestro cuerpo utiliza el lactato como fuente de energía, ¿por qué no administrarlo también desde fuera durante una competición?

Hace unos años esta idea habría sonado a ciencia ficción. Hoy ya existen productos desarrollados con ese objetivo y algunos equipos del WorldTour siguen muy de cerca esta línea de investigación.

¿Estamos ante la próxima revolución de la nutrición deportiva?

Todavía nadie puede responder con certeza. Pero hay argumentos suficientes para pensar que merece la pena seguir muy de cerca lo que está ocurriendo.

Todo empezó con los hidratos de carbono

Si algo ha cambiado la nutrición deportiva en los últimos años ha sido la forma de consumir hidratos durante el ejercicio.

Durante mucho tiempo, los famosos 60 gramos por hora parecían una barrera difícil de superar. Después entendimos que combinar glucosa y fructosa permitía absorber mucha más energía.

La explicación era relativamente sencilla. La glucosa entra en el organismo principalmente a través de una "puerta" llamada SGLT1, mientras que la fructosa utiliza otra distinta, conocida como GLUT5. Gracias a ello, ambas pueden absorberse al mismo tiempo y aumentar el aporte energético durante el ejercicio.

Ese descubrimiento cambió la forma de alimentarse en pruebas de resistencia. Hoy no resulta extraño ver deportistas consumiendo 90, 100 o incluso 120 gramos de hidratos por hora. Y sabemos que, cuando el intestino está entrenado y la estrategia nutricional es correcta, eso puede traducirse en un mejor rendimiento.

Pero también aprendimos otra cosa.

Los transportadores tienen un límite. No podemos seguir añadiendo glucosa y fructosa indefinidamente esperando obtener el mismo beneficio.

Y aquí es donde empieza la parte realmente interesante.

¿Y si hubiera otra puerta de entrada?

La idea que hay detrás del lactato exógeno no consiste en sustituir los hidratos de carbono, sino en añadir otra fuente de energía.

Mientras la glucosa y la fructosa utilizan sus propios transportadores intestinales, el lactato parece hacerlo principalmente mediante los llamados transportadores de monocarboxilatos (MCT).

Dicho de una forma mucho más sencilla, es como si, en lugar de intentar meter más gente por una puerta ya llena, abriéramos una puerta nueva.

Ese es el motivo por el que esta línea de investigación resulta tan atractiva. No pretende competir con las estrategias actuales, sino complementarlas. Y ese pequeño matiz cambia completamente el enfoque.

El lactato dejó de ser el malo de la película

Quizá el cambio más importante no esté en la nutrición, sino en nuestra manera de entender cómo funciona el organismo.

Durante años asociamos el lactato con la fatiga. Hoy sabemos que ocurre exactamente lo contrario.

Gracias, entre otros, a los trabajos del profesor George Brooks y al concepto de la lanzadera de lactato (el Lactate Shuttle), entendemos que el lactato está viajando continuamente por el organismo transportando energía de unos tejidos a otros.

Las fibras musculares más oxidativas lo utilizan como combustible. El corazón consume grandes cantidades de lactato cuando aumenta la intensidad del ejercicio. El cerebro también puede aprovecharlo cuando necesita un aporte energético rápido. Incluso participa en mecanismos relacionados con la adaptación al entrenamiento y la comunicación entre células.

Es decir, el cuerpo no intenta deshacerse del lactato. Lo recicla constantemente.

Y eso cambia por completo la pregunta.

Ya no nos preguntamos cómo eliminarlo.

Nos preguntamos si podemos aprovecharlo mejor.

Del laboratorio al pelotón profesional

Toda buena idea necesita demostrar que funciona fuera del laboratorio. Y eso es precisamente lo que está empezando a ocurrir.

En los últimos meses ha llamado especialmente la atención ExoLactate, un desarrollo liderado por el fisiólogo español Aitor Viribay y su equipo, diseñado para aportar lactato exógeno durante el ejercicio.

Su aparición ha despertado un enorme interés dentro del ciclismo profesional. No porque exista una demostración definitiva de que mejora el rendimiento, sino porque detrás hay una base fisiológica suficientemente sólida como para justificar que algunos de los mejores equipos del mundo quieran investigarlo.

En el deporte de élite nadie invierte tiempo, dinero y recursos por casualidad.

Eso no significa que ya tengamos todas las respuestas.

Significa que las preguntas merecen hacerse.

Lo que promete... y lo que todavía desconocemos

Este es el punto donde conviene mantener la cabeza fría.

La fisiología resulta muy convincente. Sabemos que el lactato puede utilizarse como combustible. Sabemos que músculo, corazón y cerebro son capaces de oxidarlo. Sabemos que utiliza vías de transporte distintas a las de la glucosa y la fructosa.

Lo que todavía no sabemos con certeza es cuánto mejora realmente el rendimiento cuando se añade a una estrategia nutricional ya optimizada.

Faltan estudios independientes. Faltan comparaciones entre disciplinas. Faltan más deportistas. Faltan datos que permitan conocer qué dosis son las más eficaces y qué perfil de deportista podría beneficiarse realmente de esta estrategia.

La historia de la nutrición deportiva está llena de suplementos que parecían revolucionarios y acabaron teniendo un impacto mucho menor del esperado.

Por eso conviene ser prudentes.

La idea es excelente.

Ahora toca demostrar hasta dónde puede llegar.

¿Estamos viendo el comienzo de una nueva etapa?

Quizá el mayor mérito del lactato exógeno no sea aportar más energía.

Quizá sea recordarnos que todavía quedan muchas cosas por descubrir sobre cómo obtiene energía el cuerpo humano mientras hacemos ejercicio.

Durante muchos años la pregunta era siempre la misma: ¿cómo conseguimos absorber más hidratos de carbono?

Ahora aparece una pregunta diferente: ¿y si además de los hidratos pudiéramos utilizar otra fuente de energía?

Puede que dentro de cinco años comprobemos que el beneficio es discreto. O puede que descubramos que estamos asistiendo al nacimiento de una nueva estrategia nutricional para los deportes de resistencia.

Todavía nadie lo sabe.

Lo que sí parece evidente es que el lactato ha dejado de ser el villano de los libros de fisiología. Y eso, por sí solo, ya supone una revolución.

Porque, dentro de diez años, veremos si el lactato exógeno fue una moda pasajera o el siguiente gran salto de la nutrición deportiva.

Lo que parece difícil es volver a pensar en él como aquel simple "producto de desecho" que tantos estudiamos hace años.

La ciencia ya ha cambiado esa historia.

Ahora solo falta descubrir hasta dónde llegará su aplicación en el deporte.

Bibliografía recomendada

  • Brooks GA. What the Lactate Shuttle Means for Sports Nutrition. Nutrients. 2022.
  • Brooks GA. Muscle Fuel Utilization with Glycolysis Viewed Right Side Up. Advances in Experimental Medicine and Biology. 2025.
  • Wang Z, Zhu L. New Insights into Lactate in Exercise Adaptations. American Journal of Physiology-Endocrinology and Metabolism. 2025.
  • Huang T et al. Novel Insights into Athlete Physical Recovery Concerning Lactate Metabolism. Frontiers in Physiology. 2025.
  • The Contemporary Role of Lactate in Exercise Physiology and Exercise Prescription. Biology of Sport. 2025.
  • El País. La última revolución nutritiva: investigadores españoles descubren el "maná" de los ciclistas para disputar el Tour de Francia. 2026.
  • The Times. The New Supplement Bought Up by Unnamed Team Before the Tour de France. 2026.

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